miércoles, 9 de agosto de 2017

Yo soy Malala de Malala Yousafzai con Christina Lamb

Cuando llegó a las librerías no dude en comprarlo, ya había escuchado un poco sobre la historia: a una joven pakistaní de 15 años, le dispararon cuando ella se dirigía a la escuela:

“Me dispararon un martes a la hora de comer. El jueves por la mañana mi padre estaba tan convencido de que iba a morir que dijo a mi tío Faiz Mohammad que la aldea empezara a preparar mi funeral. Me habían puesto en coma inducido, mis constantes vitales se deterioraban, tenía la cara y el cuerpo hinchados, y mis riñones y pulmón estaban fallando. Mi padre me dijo más tarde que era atroz verme conectada a todos aquellos tubos en un pequeño cubículo de cristal. Daba la impresión de que ya estaba muerta médicamente. Estaba devastado. Mi madre seguía rezando, apenas había dormido. Faiz Mohammad le había dicho que recitara la sura del Haj, el capítulo del Corán sobre la peregrinación, y ella recitó una y otra vez los doce versículos (58-70) sobre la omnipotencia de Dios. Dijo a mi padre que en su fuero interno sentía que viviría, pero él no veía cómo. Cuando el coronel Junaid vino a examinarme, mi padre le preguntó otra vez: «¿Sobrevivirá?». «¿Cree usted en Dios?», le preguntó el médico. «Sí», dijo mi padre. El coronel Junaid parecía ser un hombre de una gran profundidad espiritual. Su consejo fue acudir a Dios y que Él respondería a nuestras plegarias.”

Este libro es el que más he prestado, no dudo en que impacta y nos pone a reflexionar, no solo por las fuertes creencias del régimen talibán en contra de las mujeres, si no por la descripción de un país que tiene muchos años de atraso incluso en lo que nosotros consideramos básico (luz y agua). Malala no siguió las órdenes impuestas, ella lucho porque quería estudiar y esto casi le cuesta la vida.

El libro también cuenta anécdotas, opinión, describe el apoyo que tuvo Malala principalmente de su padre, así como de la cotidianidad y la realidad que se vive en el Valle de Swat:

“Una de las niñas de mi clase no volvió a la escuela aquel año. La habían casado en cuanto llegó a la pubertad. Parecía mayor para su edad, pero sólo tenía trece años. Poco después oímos que tenía dos hijos. En clase, mientras nos aprendíamos la formulación de los hidrocarburos en la clase de química, me imaginaba cómo sería dejar de ir a la escuela y ocuparse de un marido.”

Malala ganó el Premio Nobel de la Paz 2014, con 17 años es la persona más joven que lo ha ganado, tiene otros premios y una fundación. Ella es activista a favor de los derechos civiles, especialmente a que las niñas y mujeres puedan estudiar.


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