lunes, 11 de julio de 2016

Bipolar de Terri Cheney

Un trastorno bipolar por lo general no le permite a la persona darse cuenta que lo está sufriendo. La persona no tiene un adecuado desarrollo en la sociedad ya que está en constantes extremos del estado de ánimo, que al estar implicados los neurotrasmisores se hace necesario el medicamento diario. Si la persona logra caer en conciencia, podría buscar ayuda.

Lo leí hace como cinco años. Un libro de 367 páginas, que desde el principio se nos advierte que será un rumbo caótico e imprevisible. Una mujer que había probado cuanta droga prescrita existía en Estados Unidos, que trabajaba como abogada en un lugar en donde se desconocía que estaba en tratamiento. Una persona que desnudo su alma y sus recuerdos para contar algunos momentos de lo que es ser bipolar.

Obviamente compre el libro por el título. Pienso que los relatos le dan más sentido a la teoría, este en particular es como un diario. Puede ser chocante porque ella es una persona con dinero; no es autora por lo que el desorden en la historia refleja su condición.

Terri escogió morirse un 24 de diciembre (época muy utilizada para el suicidio), pero fue “salvada” por un extraño sujeto. Sus constantes discursos inconscientes hablaban de muerte, por lo que el terapeuta le recomendó hospitalizarse. Después de una serie de eventos logra salir adelante:


“Para mi sorpresa, han pasado varios años desde que tuve un episodio maniaco grave, más todavía desde que traté de suicidarme. La estabilidad parece algo muy precario, depende solo de la dosis correcta prescrita por el médico apropiado… Vivir no es sencillo, pero ahora es más fácil.”

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