Un trastorno
bipolar por lo general no le permite a la persona darse cuenta que lo está
sufriendo. La persona no tiene un adecuado desarrollo en la sociedad ya que está
en constantes extremos del estado de ánimo, que al estar implicados los
neurotrasmisores se hace necesario el medicamento diario. Si la persona logra caer
en conciencia, podría buscar ayuda.
Lo
leí hace como cinco años. Un libro de 367 páginas, que desde el principio se
nos advierte que será un rumbo caótico e imprevisible. Una mujer que había probado
cuanta droga prescrita existía en Estados Unidos, que trabajaba como abogada en
un lugar en donde se desconocía que estaba en tratamiento. Una persona que
desnudo su alma y sus recuerdos para contar algunos momentos de lo que es ser
bipolar.
Obviamente
compre el libro por el título. Pienso que los relatos le dan más sentido a la
teoría, este en particular es como un diario. Puede ser chocante porque ella es
una persona con dinero; no es autora por lo que el desorden en la historia
refleja su condición.
Terri
escogió morirse un 24 de diciembre (época muy utilizada para el suicidio), pero
fue “salvada” por un extraño sujeto. Sus constantes discursos inconscientes
hablaban de muerte, por lo que el terapeuta le recomendó hospitalizarse. Después
de una serie de eventos logra salir adelante:
“Para mi sorpresa, han pasado varios
años desde que tuve un episodio maniaco grave, más todavía desde que traté de
suicidarme. La estabilidad parece algo muy precario, depende solo de la dosis
correcta prescrita por el médico apropiado… Vivir no es sencillo, pero ahora es
más fácil.”
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