jueves, 6 de septiembre de 2018

Ellas y Ellos Hablan En la Calle y en el Hogar de la Esperanza


En diciembre del 2017 conocí el Hogar de la Esperanza ubicado en Paso Ancho (San José, Costa Rica); es un centro de atención integral para personas con VIH y SIDA, debido a que son excluidas de la sociedad por diferentes motivos, el Hogar los acoge y les brinda el apoyo que necesitan como: medicamentos, comida, un hombro, capacitación, un techo para dormir, entre otros.

El libro no tiene precio, se puede adquirir por el monto que se quiera dar al Hogar. Algunas historias que contiene, ponen un nudo en la garganta y otras llenan de esperanza el día, porque están cargadas de una fuerte espiritualidad. Esta lectura nos da una idea global de todo lo que el Hogar da a las personas que ahí viven, pero principalmente es para seguir hablando de esta gran labor, para que la conozcan otras personas y puedan también ayudar de diferentes maneras. Además, nos recuerda que las etiquetas que suelen usarse desprecian y humillan a estas personas, que por diferentes motivos deben dormir en la calle, no encuentran trabajo, sus familias los alejaron o tiene vicios, pero que talvez no han tenido la oportunidad de salir adelante.

Los testimonios son para reflexionar sobre nuestra vida y la vida del otro, para reflexionar sobre una enfermedad que requiere un tratamiento constante, para reflexionar sobre el actuar de nuestra sociedad o de nosotros mismos hacia esta población.

Aquí un extracto de lo dicho por Martín:

“Tengo treinta y nueve años de edad, y dos años y medio de ser no vidente debido al desarrollo de mi enfermedad, pues soy portador del VIH positivo. Para mí es muy duro el poder asimilar mi ceguera; es muy difícil depender de otra persona, aunque tengo un buen concepto del costarricense porque son amables, ayudan mucho, y me dan prioridad y respeto. Soy de Managua, Nicaragua, tenía cuatro años de edad cuando pasó lo del terremoto allá…
Mis padres hace mucho tiempo murieron y mis hermanos cada uno tiene su propia vida ya realizada, a ellos yo no les intereso. A veces me siento solo, pero sé que la misericordia de Dios es grande y estoy con él.” (p. 33)

Género: Testimonios
Año: 2012
Páginas: 129
DEI Humanitas

No hay comentarios:

Publicar un comentario