martes, 23 de agosto de 2016

Lo que el mar se llevó de Philippe Le Dem

El lunes termine este libro. Me llenó de adrenalina en muchas partes. Por el título estuve a la defensiva, esperando lo peor. Lo devoré en unas cuantas horas. Fácil de leer. Me encantó la forma de redacción tan directa, me sentí identificada.

El padre de Eve se ganó mi respeto. Un hombre que admite llorar, que admite su miedo y que ama a la naturaleza. Él es quien describe todo lo sucedido.

Me encanta leer historias cotidianas, el día a día es la mejor de las novelas, cada persona tiene algo que contar, algo que decir. Y particularmente con esta lectura, recordé lo importante que es disfrutar de las cosas triviales y sencillas que suceden día a día.


“Nadie atraviesa tal desierto sin sufrir heridas indelebles de ese viaje.
La aventura humana que acabo de experimentar, resuena en cada célula de mi cuerpo. En cada neurona de mi cerebro.
Visión del mundo. Percepción del futuro. Contacto con los demás.
Futilidad.
Fragilidad.

Disfrutar del momento presente. Los regalos de la vida. La simplicidad de los sentimientos. La felicidad de las cosas pequeñas. El ser.”

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